
La vasectomía es uno de los métodos anticonceptivos más seguros y eficaces que existen, y también uno de los más rodeados de mitos.
«Afecta la erección y el deseo»
Mito. Solo se interrumpe el paso de los espermatozoides. La testosterona, la erección y el orgasmo siguen igual.
«Ya no se eyacula»
Mito. Los espermatozoides son una parte mínima del semen; el volumen prácticamente no cambia.
«Es una cirugía mayor»
Mito. La técnica sin bisturí se hace con anestesia local, por un orificio milimétrico, en 15 a 30 minutos y sin hospitalización.
«Funciona desde el primer día»
Mito, y es el más peligroso. Quedan espermatozoides en los conductos durante semanas. Hay que usar otro método hasta que un espermograma, alrededor de los tres meses, confirme que ya no hay.
«Aumenta el riesgo de cáncer de próstata»
Los grandes estudios no han demostrado que la vasectomía cause cáncer de próstata ni enfermedad cardiovascular.
«Se revierte fácilmente»
A medias. La reversión existe y es una microcirugía con buenos resultados en muchos casos, pero no garantiza un embarazo. La vasectomía debe decidirse como definitiva.
«Duele mucho»
La mayoría describe un piquete y, después, molestia leve por dos o tres días que cede con hielo y analgésico común.
«Protege de infecciones»
Mito. No protege contra infecciones de transmisión sexual; para eso sigue siendo necesario el condón.
En resumen
Si tú y tu pareja ya no desean más hijos, es una decisión responsable, rápida y con recuperación corta.
Esta página ofrece información general y no sustituye una consulta. Cada caso se valora de forma individual; los resultados y los tiempos de recuperación varían de una persona a otra.
