
Quien ya tuvo una piedra en el riñón tiene alrededor de 50 % de probabilidad de formar otra en los siguientes años. La prevención funciona, y casi toda depende de hábitos.
1. Tomar líquidos para orinar claro
Es la medida más importante. El objetivo no es un número de vasos, sino producir unos dos litros y medio de orina al día: orina clara, casi transparente. En el clima de Tijuana y si sudas en el trabajo, necesitarás más.
2. Menos sal
El sodio aumenta el calcio en la orina. Cuidado con embutidos, sopas instantáneas, botanas y comida rápida.
3. No quitar el calcio de los alimentos
Parece contradictorio, pero las dietas bajas en calcio aumentan los cálculos. Lácteos en cantidad normal, con las comidas, ayudan a que el oxalato no se absorba.
4. Moderar la proteína animal
Carne roja, pollo, pescado y huevo en exceso acidifican la orina y elevan el ácido úrico.
5. Cítricos
El citrato del limón y la naranja protege contra la formación de cristales. Agua con limón, sin azúcar, es una buena aliada.
6. Cuidado con los refrescos de cola y el exceso de vitamina C
Los primeros acidifican la orina; la vitamina C en megadosis se transforma en oxalato.
7. Analizar la piedra
Si expulsas o te retiran un cálculo, pide que lo analicen. Saber de qué está hecho permite dar recomendaciones específicas y, si hace falta, un medicamento preventivo.
Cuándo consultar
Si ya tuviste dos o más episodios, antecedentes familiares o un solo riñón, conviene un estudio metabólico con orina de 24 horas.
Esta página ofrece información general y no sustituye una consulta. Cada caso se valora de forma individual; los resultados y los tiempos de recuperación varían de una persona a otra.
